miércoles, 27 de octubre de 2010

Todas esas cosas

Estoy con mucha bronca. Acabo de escribir algo y se me borró. Más o menos decía que aprovechando que estoy con una mayor lucidez que anoche, un poco accidentalmente me di cuenta que las cosas que realmente se quieren son aquellas que se tratan con amor, con amor de verdad. Podemos convencernos a nosotros mismos y a todo el mundo que queremos algo, ya sea una cosa, un estilo de vida, una carrera, una relación, una persona, un ficus, lo que sea... podemos convencer a quien queramos, pero si dejamos un poco de lado eso y nos permitimos ver las cosas de verdad por un minuto, podemos darnos cuenta qué es lo que tratamos o hacemos con verdadero amor, y esas son las cosas que valen en nuestra vida.

Yo debo haber convencido a todos, incluyéndome, que no hay nada que me interese realmente, que no tengo pasión por nada en especial... y es cierto que mucha gente no me importa, que la mayoría de las cosas que pasan a mi alrededor no me preocupan, que no me interesa llevar una vida sana ni vivir muchos años más y que se yo cuanto; pero la verdad es que hay cosas que hago, y cosas que trato con verdadero amor. ¿Y qué es eso del verdadero amor? Es un trato minucioso, obsesivo, cuidadoso en todo sentido, es el trato que da valor. Naturalmente no voy a decirles de qué cosas hablo, pero los invito a parar un minuto y ver en sus vidas la cantidad de basura de todo tipo (viva, muerta, abstracta) que tienen acumulándose, fingiendo que vale algo, y los invito a ver algo más difícil: las cosas que realmente valen para ustedes. No se si me olvido de algo de lo que escribí recién, pero creo que la idea era más o menos esta. ¡Sigan felices!

Hola, ¿hay alguien?

¡Uy! qué mala combinación... ¿viste cuando está todo bien y de pronto...? No sé, como un flash así mala onda. A ver si me explico: estoy en cualquiera (en el sentido que tengan ganas de entenderlo, con cualquiera aciertan), y estaba hablando con esta rubia que está medio loca y sale con cosas extrañas y te desconecta un toque, así que estaba todo re bien, risa, cosas suaves, deformes, esperanzas y que se yo. Le decía que es una esperanza, no importa, no es asunto de ustedes; la cosa es que se fue, y ahí vino el flash mala onda. Encima ya se había apagado el sahumerio, y los yogures me generan un choque de temperaturas perturbador en la boca. Me perdí...

No se que les estaba contando recién, colgué un toque. Tengo un poco de miedo de escribir acá, especialmente hoy, en este momento. Empecé a escribir una historia hace unos días, pero la dejé porque los personajes iban a mal puerto. Me di cuenta que llega el día en que se terminan los caminos, y por más que uno no esté cansado simplemente ya no hay por dónde ir. Vas por un camino y llegás a una puerta cerrada; vas por otro entonces, ¿y qué encontrás? Otra puta puerta cerrada... ¡porterooooo! Ni pelota. Bueno, está bien, me siento por acá y suena a esa otra canción, la del primer recuerdo. ¿De qué hablaba?

Ah, ya... me acordé de lo que hablaba primero. Apareció una especie de vacío por ahí, como que falta algo; una diferencia de unas quince veces, y ni pensar sabiendo que buena parte es la misma constante en las dos. Claro que va más allá, como les decía antes, pero después del otro antes, "no todo en tu vida depende tan solo de vos". Y no hablo del destino esta vez, que ya aburrí bastante con ese (aunque no cambió para nada mi posición al respecto). ¡Por dios! No le puedo seguir el hilo ni a mi monólogo. ¡Sigan felices! Si es que tienen alguna idea de qué carajo significa eso, aunque desde un principio fue una expresión "mal-bienintencionada", o al revés, no sé.

viernes, 8 de octubre de 2010

Amor fati (segunda parte)

Un par de días atrás estuve escribiendo algo en este espacio que decidí no publicar por lo deprimente que sonaba, y hoy me alegro de no haberlo hecho. A veces uno descarga cosas que es mejor simplemente dejarlas ser ahí donde se esconden. No se piensa mientras se escribe, pero en algún punto o alguna coma la decisión no está en nadie más.

Como algunos saben, creo en el destino, y al final de este post les voy a dejar una frase que se topó conmigo dos veces esta semana, y verán si es caprichoso este tipo que hizo que me la entregaran dos personas tan particulares para mí. Me está quemando la cabeza el no poder recordar qué día fue la primera vez, ni en qué momento. Leí esa frase sin ningún contexto y todo el entorno se borró; hago memoria y veo con una nitidez perfecta la situación, pero todo el fondo está completamente blanco.

La primera vez vino con alguien que tiene una habilidad excepcional para jugar con mi mente, alguien que cuanto más ausente está, cuanto más lejos se va, más profundo se clava en mi cabeza; visto desde afuera es muy interesante, y hasta tiene su toque de gracia la ironía, aunque desde adentro sea tan traumático. Pero bueno, todavía queda demasiado por descifrar ahí, y muchísimo mal por hacer, pero no podría explicarles ni aunque quisiera (y la verdad es que no quiero) de qué va eso.

La segunda vez me la trajo alguien que en principio podría decirse del pasado, pero es en realidad una de esas personas que están siempre en el presente, probablemente la amiga más verdadera que haya tenido en el sentido convencional de la palabra, una persona a la que adoro prácticamente desde que la conozco, y aunque suelen pasar años entre nuestros encuentros, cada nueva vez es como si la última hubiera sido ayer (a menos de algún que otro golpe del tiempo).

¿Cómo elige el destino su lenguaje y sus mensajeros? Vino con dos personas tan dispares en tantas maneras y a la vez tan importantes en mi vida en una u otra forma, tan distantes en sus tiempos... eligió a la primera y a la última de aquellas que pueden hacerme cambiar mi forma de ver algo. No optó por la elección sencilla en la que calquiera hubiera pensado para llegar a mí, no; optó por alcanzarme desde dos vidas, desde dos ángulos opuestos... eligió muy bien.

La vida es tan débil, corta, irrelevante en nuestro día a día, y es en última instancia lo único que tenemos. El ambiente en que la pasamos a veces parece de utilería, y la mayoría de las personas con las que nos cruzamos lo son. Como bien saben, no necesito más de cinco minutos para decidir si alguien me cae bien o me cae mal, si vale la pena conocerlo o no, y para ver muchísimas cosas más que nunca digo... y la verdad es que eso nunca me falló. Sin embargo hoy estoy acá escribiendo esto (y omitiendo varias otras cosas), y si bien las certezas no existen, yo tengo algunas. Contengo el perfil que no tiene sentido contar acá y digo solamente que estoy convencido que no tengo razón para arrepentirme, tan convencido como lo estoy de que todo (no literalmente todo, claro) lo que esa imagen muestra es una absoluta mentira. Y así llego a escribir esa frase que en realidad no entiendo, pero si se tomó semejante molestias para que yo le prestara atención, por algo debe ser.

¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo?

Solamente leí esa línea y su respuesta, así que no tengo idea qué trataba de decir con eso cuando la escribió, pero sé que si el destino dice algo es en serio, y nunca se equivoca (aprendí del mejor... bueno, puede ser que no tanto, pero casi). En fin, sigan felices.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Un dejo a resignación

The eyes, chico, they never lie...

Parece que hoy estoy despierto, al menos desde hace un par de horas. Creo que me dio un poco de energía ese rato mirando el cielo, y el irme cuando quise irme me permitió conservarla. Como sea, lo que importa es intentar usar eso para algo útil, como escribir (si me llega a salir) algunas cosas que pienso... o algo así.

¿Resignación o aceptación? nació por demanda popular. Bueno, puede ser que no demasiado popular, pero por ahí venía la mano. Creo que la idea era que me acercara un poco más al mundo, que mostrara lo que tenía para decir y que me mostrara lo que tenía para decir. El nombre está explicado en cierta forma en el primer post, y tiene que ver con las diferencias que hay entre aceptar algo y resignarse a algo, que si bien pueden parecer, y personalmente creo que son, sutiles, marcan dos caminos abismalmente distintos. Mirando un poco atrás me doy cuenta que acepté muchas cosas, pero creo que nunca me resigné, y la cuestión es si eso es bueno o malo.

La vida no es muy larga, pero si lo fuera, si viviéramos lo suficiente, tendríamos una primera vez para todo. Hoy tengo una suerte de lucha interna porque siento un dejo a resignación en mí. Creo que dejar ser es algo bueno, es lo que yo entiendo por aceptar a las personas de la manera que son, y es algo que intento hacer siempre con las personas que me importan. Con alguna persona tuve que pensarlo bastante, no por una cuestión de intentar cambiar una forma de ser, sino más bien por mi tendencia a tratar de hacer ver los distintos ángulos de las cosas. Cuando nos vemos a nosotros mismos lo hacemos inevitablemente en un espejo maldito, vemos un reflejo deforme de lo que somos, que nos engaña a veces para nuestro bien y a veces para nuestro mal, si es que cabe la distinción. Bajo esa tendencia que tengo a veces (sí, suena raro tendencia a veces, pero es así) me esforcé alguna vez en desviarle a alguien la mirada de su espejo y mostrarle una imagen de ojos ajenos. No son objetivos, es verdad, pero eso no existe; tampoco creo que la falta de objetividad implique necesariamente una falla en la imagen. Retomando, más allá que me haya costado hacerlo, creo que siempre terminé aceptando, y mis intentos nunca fueron cambiar a nadie, sino simplemente mostrarle que nuestra visión no es única, no es verdad absoluta y no está de más tener en cuenta las otras posibilidades que el mundo da.

Dejar ser es algo bueno, aceptar es algo bueno. En última instancia, queda en cada uno cruzar los brazos o abrirse un poco a una realidad más amplia. ¿Resignarse es bueno? Siempre creí que no, por eso nunca quise hacerlo. Incluso le tengo terror a la resignación, un terror que nace en que en la vida no siempre se puede volver atrás. Cada decisión que tomamos orienta el camino que sigue nuestra vida, y al resignarse se puede (y hablo solamente de posibilidad) estar cerrando una puerta que tal vez conduzca a un camino mejor, y si no se pudiera volver atrás, en esta vida no tan larga, eso es una pérdida, más o menos triste. Por esto ese dejo me perturba. También supongo que alguien podría pensar que en realidad me cuesta soltar la rienda y dejar que el control lo tenga otro (es una idea que se me acaba de ocurrir); no creo que sea así, y no creo tener ningún control más allá del que pueda tener sobre mi vida, que tampoco es completo. Será un dilema a solucionar, o no.

No se puede ignorar tampoco que las cosas cambian, mutan, evolucionan, involucionan, se portan como se les da la gana. Nada es estático, y creo que eso es bueno, sino sería todo bastante tedioso. Lo que no se si es bueno o malo es la forma en que lo hacen, y no se si es bueno o malo porque esa distinción de valores depende de quien lo mire, y el criterio que cada persona le dé puede influir en el de las demás personas. Para algunas cosas me gustaría saber si lo ven como bueno o malo para poder pesarlo y decidir si digo está bien o está mal. Eso es lo lindo de la comunicación, y lo feo cuando no la hay. También es cierto que las palabras pueden estar llenas de mentiras, pero eso es otro tema y yo prefiero asumir que no las hay, a menos que sean terriblemente obvias.

En resumen, cuando vale la pena, mi voto es sí a la preocupación, sí a la aceptación, sí a la comunicación y ojalá puede decidir respecto de la resignación. ¿Quién decide cuándo vale la pena? Eso debe ser cada uno, en mi caso, yo. Y a veces vale la pena. Esa es mi reflexión, si es que a alguien le importa... y lo sigue siendo aunque no le importe a nadie.

Y no, no mienten, pero hablan otro idioma, uno que se puede llegar a entender pero no se puede traducir. Sean felices, que la felicidad existe, y después: ¡sigan felices!

jueves, 26 de agosto de 2010

La navaja de Ockham

Debo haber pasado dos horas preguntándome qué hacía en ese lugar, pero no empieza ahí la historia. Podría empezar esta mañana cuando me levanté con la certeza de lo que iba a hacer esta noche, y como tantas certezas hace un par de horas me di cuenta que no iba a hacerlo, no se si porque no quiero o porque no hay necesidad o por qué, pero bueno, tampoco empieza ahí la historia. La historia podría empezar entonces hace unos meses, o hace un poco más de un año, o año y medio atrás. O podría empezar hace algo más de 23 años.

Conocí la navaja de Ockham hace algunos años, no me acuerdo muy bien cómo, pero tampoco tiene importancia. En un principio me pareció que no tenía mucho sentido, pero con el tiempo le fui tomando algo más de cariño, hasta aceptarlo como un principio bastante prometedor. Hoy me vino a la mente otra vez, entre otros tantos delirios, y me di cuenta que es completamente válido. La explicación más simple suele ser la correcta. "Suele" en un sentido probabilístico si se quiere, por lo menos cualitativamente. ¿Cuál es el asunto con este principio? Lo genial que tiene es que cambia el problema de decidir cuál explicación es la correcta por el de decidir cuál es la más simple. Si uno pudiera decidir cuál es la correcta, no necesitaría nada más porque ya la tendría. Si uno pudiera decidir cuál es la más simple entonces tendría una que probablemente es correcta. Decidir qué explicación es la más simple es un infierno, así que la navaja de Ockham puede ser genialmente inútil, y no sólo inútil sino que hasta contraproducente.

No leí suficientes libros como para encontrar alguna historia o alguna frase que exprese lo que trato de decir. Entonces debería encontrar una manera de hacerlo con mis propias palabras, pero la verdad es que nunca se me dio muy bien eso de expresarme, y no hay motivo para que cambie ahora. De cualquier modo fue un viaje largo y creo tener un par de respuestas.

¿Qué hacía ahí? Bueno, la pregunta no es esa específicamente, lo que hacía era lo que estaba haciendo, eso es obvio. ¿Por qué estaba ahí? Esa es la cuestión. Estaba ahí porque quiero, y estaba exactamente ahí, en ese lugar y no en cualquier otro porque es lo que quiero. Sí, eso es lo que quiero, más allá de todas las estupideces que pueda decir, más allá de la eterna inseguridad y la falta de decisión, eso es lo que quiero. ¿Por qué una certeza se invirtió? Porque lo que llevo vivido me enseñó a aguantar cualquier situación con una sonrisa, sea el desprecio o rechazo de alguna persona querida, sea el abrazo y apriete de aquel borracho delincuente, sea el insulto en la cara que tantas veces me echaron, sea la hipocresía del entorno, sea la falta a la confianza que tan pocos llegan a conseguir de mí.

Las personas, sin embargo, tienden a elegir obsesionarse y armar una o varias realidades dentro de sus cabezas donde las cosas son horriblemente complicadas, y borran completamente la verdad de lo que los rodea. Los problemas crecen en la cabeza de la gente, los problemas se convierten en problemas en la cabeza de la gente. Podría decirse que es una forma de engañarse, y el primer paso para solucionarlo es sincerarse con uno mismo. No se si es tan así, ni siquiera se si eso es posible. Tal vez una solución a eso sea derrumbar toda idea relacionada que uno tenga, demoler completamente, sin dejar un solo pedazo, esos mundos de pesadilla que nos creamos y volver a mirar alrededor a través de esa navaja nefasta. Tal vez no, no lo se, es una opinión mía nada más, y como ya me han dicho, lo que digo no aporta soluciones a nada, es solamente verborragia que escupo porque se me da la gana.

Y empieza el dilema de lo que es y lo que no es, lo que existe realmente y lo que es solo una ilusión. Y si nos damos cuenta que es una ilusión, ¿no será la ilusión el creer que es una ilusión? Y está ese tipo con el que tengo sentimientos un poco encontrados, que dice: no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió. ¿Cómo saber si se añora de verdad? ¿Cómo saber si no fue una ilusión? Dado un cierre debe ser muy fácil confundir algo que nunca fue con algo que termina, más cuando la gente ve y escucha lo que quiere ver y escuchar. Entonces, ¿realidad o ilusión? Ni una ni la otra, no debería ser un problema, el problema es ese poco de cobardía que hay en cada uno para tejer un red tan complicada; en buscar tasar todo sin siquiera conocerlo. Todo tiene un valor, pero no se entiende si gusta o no gusta en función de ese valor. Todo es complicado cuando la vida es tan sencilla. Creo que a muchos les falta perspectiva.

Y entonces la historia no empieza con nada de eso. La historia no empieza, porque no es historia, no hay historia. ¿Podría haber explicación más simple que esa? Bueno, no nos emocionemos, no es más que probablemente correcta. Sigan felices!

sábado, 14 de agosto de 2010

Ganas

Mañana fría, tarde fría, noche helada. Y las ganas que me devoran, ganas de uno más después de tanto, ganas de una Navidad en medio de agosto, ganas de verano, o un otoño y linda primavera, ganas de un principio sin final, ganas de una vida nueva, ganas de otra más, ganas de la misma...

Hace frío allá adentro, hace frío allá afuera, hace frío acá, donde quiera que eso sea. No, no, no se perdió nadie, ni se encontró, ni se olvidó. Se quedó un rato, a mirar para uno y otro lado, se paró un rato sentir el viento, a ver la brújula dar vueltas como una ruleta; ese cero, nunca falta una ahí, pero no le sobra para el resto de la mesa. Una croupière de ojos celestes tirando un turn de picas junto a los corazones. Él aferrado a sus tréboles, como de chico salvo una hoja, mentiroso nato que sueña con un diamante en el river. Como siempre la pregunta: ¿habrá otra ronda? Es el problema de los (malos) jugadores: nunca quieren irse perdiendo, así que esperan a ganar para retirarse, pero nadie se retira cuando va ganando. Habrá otra ronda, mientras quede algo que poner sobre la mesa, habrá otra ronda mientras quede algo que perder.

Prendiendo uno más, azul, no verde. Navidad sigue siendo en diciembre y el invierno depende del año. Sirvo uno y brindo por ella, como siempre que el vaso es ancho, esa musa sin nombre inspiradora de (buenos) borrachos. Y ahora sí, que pasó un buen rato, con este vaso de ron y este cigarro cubano me despido hoy. Sigan felices!

Dedicado a las morochas, las rubias y las coloradas truchas, y un abrazo fuerte a Joaquín Sabina.

martes, 20 de julio de 2010

Amigos y enemigos en la piel y un poco más

Hace cosa de un año (once meses revisando las fechas) le pregunté a un par de personas con qué objeto me asociaban. Sus respuestas coincidieron en algunos aspectos, así que tomé esa imagen de mí y la uní con algunas otras ideas para armar una representación que pudiera recordarme algunos aspectos de mi vida y servirme de mapa para los demás (¿se acuerdan del teorema de punto fijo?; algunos no sabrán de qué hablo, pero fue algo que discutimos bastante en las dos materias que hice con Gabriel). En ese tiempo tenía bastantes cosas en la cabeza y necesitaba una suerte de guía. Hoy me acordé y estuve (estoy) pensando un poco en eso. Ese tiempo ya se murió y sobre él nació uno nuevo, que a pesar de varias cosas tiene un lado positivo muy lindo.
Hay un poco de ambiciones, un poco de nostalgia, algo de miedo, una forma de vivir y una forma de no vivir. Cada quien es dueño de su propio destino. Eso es en buena medida mentira y en buena medida verdad. Creo que lo que quiere decir esa frase es que somos libres de hacer lo que elijamos lejos de todas las puertas de las que nos patean. Sin embargo me recordaba que la única traba en mi vida soy yo mismo, y eso es la absoluta verdad.

¿Por qué ahora? Pasó un tiempo desde que tuve aquel rato reflexivo, pero después pareció quedarse en la nada. Sin embargo en los últimos dos meses y medio más o menos me encontré en una situación en la que necesité volver a mirar esa imagen. Como dije, nació un nuevo tiempo extraño y complicado, aunque muy lindo a su manera, y si bien siempre podemos culpar a alguien, tampoco podemos ignorar lo que llevamos en la piel.

Cambiando un poco de tema, resulta que hoy es 20 de Julio (¿se acuerdan esa mentira de 1969?), día del amigo. ¿Qué es la amistad? Especialmente hoy se escuchan un montón de ridiculeces vuelteras sobre eso, así que voy a tratar de evitar caer en ese montón. No se muy bien lo que es, pero sin embargo hoy saludé a un par de personas (cinco si mal no recuerdo, y no quiere decir que sean todos).

La primera es la que hoy por hoy está más presente en mi vida; no tenemos una amistad muy convencional (en realidad yo soy quien insiste en negar esa palabra por una cuestión de principios), pero en mi diccionario una persona a la que aprendí a querer bastante y con quien tengo una buena confianza, una parte de amiga tiene que tener, y es mucho más que simplemente alguien. La segunda es una persona a quien no veo mucho y con quien nunca tuve realmente mucha confianza, pero he pasado buenos ratos, así que podemos llamarla amiga que no es tan grave. La tercera es la persona con la que más historia de idas y vueltas debo tener, y quien me ha bancado más tiempo seguramente; alguien a quien quiero mucho y si bien tenemos nuestros períodos sé que sigue estando ahí. Y podría seguir con las otras dos personas, pero ya dejé claro el punto y extendí mucho el párrafo.

Supongo que amistad no hay una sola, sino que viene en distintas presentaciones: de algunas reniego, de algunas no me entero mucho, algunas las abrazo, en fin; quienes me conocen saben que prefiero dejar a las personas ser personas antes que nada, y quererlas de distintas maneras: como personas con todo lo que eso implica, como amigas y cuando lo son, a veces, como mujeres. Dependerá cuánto de cada una en cada caso, pero sin duda que todas tienen algo de amigas si hoy hablé de ellas, y otras muchas más también.

Así que bueno, tiempo raro, día raro... y me extendí tanto hablando que ya es 21 y se me pasó el día del amigo, pero bueno, no estoy saludando a nadie así que todavía vale. En resumen, espero que quienes correspondan capten su parte y yo seguiré manteniendo presente esas cosas que llevo en la piel. Sigan felices!

viernes, 16 de julio de 2010

Contrariedades y contradicciones

Medio año menos y otro momento de cambios. Cambio de cuatrimestre en la facultad, cambio en la forma de vida que resulta no ser gratis, ¿cambio en la forma de hacer las cosas? Bueno, no le pidamos tanto a la mitad del año.

Escuchando a Fito como en otros tiempos, pensando un rato, dándole unas puntas a alguien. Sí, alguna persona sabe lo que significa todo eso junto. Cuando escribo algo en algún momento tengo que elegir un título. A veces lo hago antes de escribir y a veces después, pero la mayoría de las veces es mientras escribo. Contrariedades pareció adecuado esta vez, y no es un accidente, pero me pareció también que la palabra se quedaba corta. Esta vez podría decir que va del curso natural de las cosas, para variar (¿?).

Hablaba hace un rato, como muchas otras veces, que algunas cosas simplemente son o no son (¿se acuerdan de What is and what should never be?). Es decir, que hay cosas que se dan naturalmente o no se dan, y por mucho que intentemos forzarlas, ese esfuerzo es inútil. ¿Por qué digo semejante cosa? ¿Entonces no vale la pena esforzarse por nada? A mí también se me vinieron a la mente esas preguntas.

Mis respuestas

Primero, digo semejante cosa porque creo que por muy complicada que pueda ser la mente humana, las personas actúan naturalmente en orden de su propia felicidad o satisfacción, que en el momento bien puede confundirse con felicidad. Ahora mismo, mientras escribo, me pregunto si esta respuesta que estoy dando es correcta. Primero podría decir que como respuesta a la pregunta claramente es correcta, pero eso es un problema de la pregunta. Si el argumento es correcto, ya eso es más discutible; la mente humana en realidad es muy complicada y, a veces, uno por confusión o por algún problema con sí mismo actúa orientado hacia otro fin, e incluso en contra de su propia felicidad, y eso anula el argumento. Supongo que no hay una regla general, pero la experiencia (propia o ajena) dicta que los intentos forzados por lograr algo en contra de lo que dicta el orden natural no terminan bien. No, no tengo un argumento concluyente.

Respecto a si vale o no la pena esforzarse. Los esfuerzos pueden estar dirigidos a muy diversos fines y no me atrevería a decir que no vale la pena esforzarse para nada. No vale la pena esforzarse a veces, en algunos casos. O al menos eso es lo que insinué dos párrafos arriba. A veces nuestros esfuerzos no logran más que complicar las cosas sin traer ningún beneficio, es decir, resultan completamente contraproducentes. Otras veces algún intermediario sencillamente los tira a la basura sin más reflexión. Pero bueno, el universo de esfuerzos no se divide exclusivamente entre estos dos casos, posiblemente muchas veces valga la pena, el problema es reconocer cuándo se está en qué caso. No se si eso es posible.

En fin, como otras tantas veces me voy con más dudas que certezas, o con más dudas que las dudas iniciales. Sigan felices!

sábado, 3 de julio de 2010

Dramatismo celestial

Demasiado dramatismo nos nubla la vista, así como anoche que estaba re lindo para andar entre los árboles, pero sin lo de lindo. Capaz que es algo que tiene esta época en la que uno anda medio nervioso por una u otra boludez, o capaz que es algo un poco más profundo.

Yo tengo tendencia a culparme siempre de todo, y hay gente que dice que exagero un poquito las cosas; con algunas lo admito, es medio a propósito, para divertirme un rato, pero puede ser que lo haga con otras sin darme cuenta. A veces pienso en eso, y no estaría bueno que fuera así, tras que mi cabeza no suele ser muy tranquila por naturaleza propia, si encima le agregamos delirios inflados... así que bueno, es un tema no tan menor, pero no me quiero desviar tanto. Decía que tiendo a culparme y exagerar, y lo mencionaba porque puede ser que en realidad la culpa no sea mía, sino de la época, del tiempo, de los demás... lo que trato de decir es que no hay que olvidar la paz bonita.

Bonita me parece una palabra muy tierna. Hay gente que no presta atención a esas cosas, pero yo sí. Siempre uso ese tipo de palabras con mujeres que me caen bien en alguna manera, y las elijo según mi estado de ánimo y lo histérico que ande ese día. Es una linda palabra para hablar de la paz, y me refiero a la paz interior de cada uno. Esa paz es bonita. A veces me gustaría explicarme más, pero creo que puede perturbar más que esclarecer y me quedo con las ganas. No ayuda a mi paz, pero supongo que el balance es positivo. Suena a termodinámica de la paz (perdón).

Bueno, visto que ya expuse la idea donde debía y considerando que perdí el hilo por completo después de un par de horas de ausencia, dejo esto acá. Sigan felices!

martes, 29 de junio de 2010

Júpiter, la Luna y mi Sol

Cambiar, cambiar... no se si tanto, aunque posiblemente vos puedas decirlo mejor. Tampoco se lo que es ese personaje del que hablás, no se si lo conozco o no; no se si era para temer, no se si deberías temer. Se que algo falló aquella vez, se que algo estaba muy mal.

De Júpiter a la Luna surcando el Sol, a través de esa luz en medio de la noche, dejando la huella que ella me deja. Tantas vidas desperdiciadas y tantas otras por tirar, siguiendo los caprichos de un destino que avanza un paso más allá. Y son cinco chiquitos recién, cargados de una molestia inmensa, pasando de un ánimo a otro no tan distinto. Cansado por sobre todo lo demás, cansado de muchas cosas.

Puede ser que tanto pensar no permita disfrutar, o puede ser que haya tanto para pensar porque no hay nada para disfrutar. Puede ser que haga mal, o que no haga bien. Hay un mundo en algún hueco donde todo es como debería ser. Es un mundo sin miedos, sin vergüenzas, sin obligaciones, sin negaciones, sin idioteces, sin represiones, sin rechazos, sin ilusiones, sin arrepentimientos, sin tiempo; se disfruta hasta el cansancio y es el único cansancio que se conoce. Las cosas se aceptan y la vida se vive. ¿Cómo debería ser? Hay un mundo en un rincón de mi cabeza, un mundo que no es real ni es ideal, no tiene aire pero deja respirar. Igual yo no voy.

Cinco menos, más o menos. Cierro los ojos y lo veo brillar, y atrás brilla ella, imponente, y adelante... siempre es en serio, todo, y ya lo se, pero esta vez me sorprendió a mi también. No se si hay más que decir. Sigan felices y ya.

sábado, 5 de junio de 2010

¿Reir o llorar?

Estabas así como re tranqui y de repente te escupieron a la locura, y saliste corriendo y llorando, quisiste, dijiste dos palabras y la loca te amasó pegándote un poco. Te callaste y miraste un toque para adelante y te cegaste, miraste para atrás y te asustaste, cerraste los ojos y te salieron unos nuevos. Palo y palo, perdiste dos giladas, ganaste experiencia y la sufriste un cacho.

¡Uy, mirá, hice este experimento, mandé unas temperas y las piedras caen para arriba, chabón! Y ahora que te lo creés ya está, es tu mundo. En tu mundo usás ojos de mentira, dibujás lo que te rodea y escribís un cuentito de lo que sos. "Dale flaco, no te metas"... ¡pero te digo que vale la pena! Salí un rato a pasear, salí de ese encierro y mirá desde acá. Pero bueno, que lloren los otros, ¿de qué sirve? Yo elijo sonreir(te). Igual all's well that ends well, pero ponele que falta.

¡Sigan felices!

martes, 1 de junio de 2010

Pleasure little treasure

Hoy una personita muy particular me dijo: "esos son los tres placeres de mi vida". Eso me hizo pensar un poco, pero fue poco, porque enseguida me distrajo y la idea se fue al demonio. Así que lo que trato de hacer acá es reconstruir esa idea que se esfumó. ¿Cómo sería la vida si nos dejáramos llevar únicamente por esos placeres simples, o no tan sinples, únicos, nuestros...?

Pasamos los días a las corridas; nos alteramos, nos preocupamos, padecemos fracasos, nos torturamos tratando de alcanzar metas que ni nosotros estamos muy seguros dónde están. Peleamos con un monstruo enorme al que le damos de comer con cada respiro y nos olvidamos, ¿nos olvidamos? Después llegan esos ratos, esos placeres que nos desconectan de ese mundo, un minuto, diez, treinta, un día y se pasan otra vez. ¿Cuál es el sentido? Podríamos elegir vivir por instintos, subidos en un tren de placer, pero no lo hacemos, ¿por qué? Será que en la vida hay algo más que eso, será que necesitamos de algo más para llenarnos. ¿Será que los placeres son placeres por falta de abuso? Así elegimos vivir.

Quizás porqué... ¡sigan felices!

domingo, 23 de mayo de 2010

Química y física

"Es la ciencia que estudia las transformaciones de la materia". Todos conocemos esa definición, es lo que le dicen a uno como introducción al curso más básico de química. Es el estudio de las cosas extrañas que pasan durante y mediante esos procesos locos que involucran la ruptura y formación de lo que los químicos llaman enlaces, procesos denominados reacciones (químicas). ¿Y qué es lo que los químicos conocen como enlaces? Podríamos decir que son interacciones electromagnéticas que se generan entre electrones de distintos átomos, manteniendo a estos átomos en posiciones de equilibrio, agrupándolos de una manera específica para generar lo que después llamamos moléculas, estructuras metálicas, redes cristalinas, sólidos moleculares, compuestos de coordinación, etc. ¿Y qué saben los químicos de estas interacciones? Acá las cosas empiezan a enturbiarse un poco.

La química nace históricamente con los trabajos de Antoine Lavoisier, especialmente desacreditando la teoría del flogisto, publicados en su Traité Élémentaire de Chimie en 1789, unos pocos años antes de ser guillotinado. Por supuesto había cosas parecidas desde mucho antes, hoy consideradas como alquimia.

La química no cambió realmente demasiado en los siguientes 200 años. Es verdad que se desprendieron montones de ramas inmensas que se desarrollaron hasta casi constituir ciencias separadas, pero los principios básicos de la química siguen siendo los mismos, y la forma de pensar sigue siendo la misma. Los químicos siguen tratando sistemas macroscópicos; puede hablarse de enlaces, electrones, orbitales, modelos cuánticos, cinética, termodinámica, etc., pero a la hora de trabajar, qué pasa y qué no pasa sigue dominado por la estadística. Los sistemas con los que se trabajan tienen billones y billones de moléculas, con lo que una distribución normal no sorprende a nadie. Es un bosque inmenso para mirar, ¿no sienten que se pierde algo? Cuando las cosas son tan masivas tampoco es de extrañar que los modelos ideales se desvíen asquerosamente; la química real sigue haciéndose con los dedos.

Es cierto que con el descubrimiento de los rayos X a finales del siglo XIX y el surgimiento de la mecánica cuántica en la década de 1920 se pudo empezar a pensar la estructura de la materia desde un aspecto más fundamental. Las técnicas espectroscópicas que siguieron permitieron una relación mucho maás fuerte entre la visualización experimental y el trabajo en base a modelos teóricos. Es decir, la química-física nació y creció hasta llegar a una especie de crisis de identidad. Una gran parte de lo que hoy se llama química-física y química cuántica choca con la forma de pensar química. La química es el estudio de las transformaciones de la materia. La física por su lado es (entre otras cosas) la encargada de estudiar a la materia propiamente dicha (omitiendo la energía, pero no está tan lejos cuando incluimos los limes de Einstein). La química-física recibe su nombre por estar un poco de cada lado, pero creo que cada vez más se convierte en una ciencia física dedicada a estudiar la química. Es una paria que incomoda por igual a físicos y químicos.

Yo pienso, creo y siento que estas divisiones solamente hacen mal. Creo que la necesidad de dividir y especializar nubla cada vez más la visión de aquellos que se dedican al estudio de la naturaleza. La naturaleza es una entidad única, indivisible, como lo es cualquier sistema complejo, como lo es una persona. Cuando dividimos dejamos zonas entre cada subconjunto donde las cosas que pasan no parecen ser asunto de nadie, y donde los pocos que aceptan meterse realmente no entienden muy bien donde están parados. Es lógico que el continuo desarrollo de conocimiento lleve a la necesidad de especializar a la gente, cuya capacidad y cuyo tiempo es limitado. Pero especializar no debería ser compartimentalizar.

Creo que la química es la ciencia más fascinante que hay. Es muy difícil transmitirle a alguien lo amplias que pueden ser las "transformaciones de la materia". Pero nos olvidamos que todo esto nace en algo fundamental, que hay mucho más en el fondo, que todo es producto de interacciones más profundas que no entendemos. Y creo que ahí es donde hay que mirar. Lamentablemente el pensamiento de los químicos no abarca estas ideas. Lamentablemente los físicos no ven más allá de la brujería en la química. Creo que es esto lo que intento hacer notar.

Físicos, químicos, naturalistas: igual sigan felices!

domingo, 16 de mayo de 2010

El paraíso en la mente

Pasando el plumero un rato, aunque vendría mejor una buena pala. Arde el horno que parece infierno, pero se que no hay ningún problema. Es el paraíso de la gente linda, que está bueno ver que todavía hay. Estoy en paz, y estos días me alegraron mucho. Es el conjunto de las casualidades digamos; ¿qué hubiera pasado si...? No deja de sorprenderme la manera en que una elección sobre parámetros conocidos trae consecuencias tan inesperadas. Es que lo predecible tiene un límite, y eso está muy bueno.

Como otras tantas veces me meto en este hueco para evitar un ratito la realidad, para hacerme el rebelde y dejar un poco de lado eso que debería estar haciendo. Creo que eso es un poco la jabalina simpática que nos mantiene jóvenes y alegres. Ayer estaba leyendo algunos posteos viejos, mientras buscaba unas fotos o algún video; cuando uno se lee a sí mismo encuentra cosas muy extrañas, tantos cambios en tan poco tiempo y cosas por el estilo. O no, tal vez es una mala impresión, no voy a fingir que lo se. Lo que sí se es que la vida es bella si la dejamos ser, y no hace falta más que dejarla ser, el resto se construye solo y te sorprende, y ahí está lo lindo de todo esto: es que nunca se sabe. Digo gracias al aire y a nadie más, porque hoy no necesito nada, y todo lo que venga, a lo sumo, podrá hacerme bien. Espero que sigan felices, por ustedes y no por mí.

jueves, 4 de marzo de 2010

No hay peor ciego que el que no quiere escuchar

No se como explicartelo para que lo entiendas. Primero se siente como el desierto, parado bajo el sol con la única compañía de mi sombra. El aire arde, es insoportable. No soy muy amigo del calor, así que la miro y me alejo de ella, dejo mi sombra en aquel lugar. Hacia el costado hay una piedra y se ve cada vez más grande; me siento encima, y miro el mar que tengo frente a mí. Es inmenso, y trae consigo una brisa fresca; casi se siente el olor de la sal. Ahora cierro los ojos y me recuesto. Cada sonido del bosque se escucha con detalle. El viento entre las hojas se separa del canto de los pájaros, de los insectos, toda la melodía desmontada. Y al abrir los ojos brillan las estrellas, y al oeste la luna escondiéndose entre las montañas pregunta: ¿de verdad, todavía...? Le sonrío sinceramente y dejo que todo vuelva a mezclarse, otra vez.

No se extrañan el juego, el cigarrillo, ni las drogas ni el alcohol; se extraña el placer, y un poco el hábito. Pero igual que ellas, ninguna es indispensable para nadie. ¿Y qué es un trozo de alma? Sigan felices, con guiño y todo.

domingo, 28 de febrero de 2010

Corre sangre y el perfume...

Creo que le está llegando la hora a este lugar. Aguanta porque me encanta guardar porquerías durante años, pero en algún momento me rayo. ¿Ahora qué le pasa a este? Estoy atravesando una crisis de identidad. Salvo excepciones colgadas, los que leen esto me conocen; conocen una faceta sobreactuada, o no, de mí (estamos viendo si ese "o no" va). ¿Cuál es el problema? La falta de autenticidad. Demasiado tiempo fingiendo actitudes, gustos, formas. Imitando a uno u otro, tratando de encontrar la manera correcta de las cosas y eso. El problema es que ya no se cuáles son reales y cuáles no, no ubico tan fácil las que representan a mi verdadero yo.

De chico aprendí que si algo vale la pena, hay que defenderlo sin importar nada. No importa lo que te hagan, siempre podría ser peor, así que tan malo no es. Ni siquiera hay que dar una mueca. Al principio estaba bien, y sigue estando bien, pero en algún punto se tragó algo. Hay una alegría enterrada en esa fachada a la que no dejan salir. Lo que trato de decir es que es un principio que tiene sus problemas: para empezar, identificar qué cosas valen la pena; ni me voy a meter en eso, porque no tiene nada que ver. El otro es contener esa faceta inexpresiva en un rinconcito y no dejarla comerse al resto de la persona. Bueno, no se, algo falló, pero se que está todo. Creo que a veces alguien lo ve, nota algo ahí y no termina de darse cuenta. A veces lo veo en algunas miradas, y me alegra mucho, pero después se va.

Estoy un poco desorganizado, así que uso los párrafos para que esto sea un poco más entendible y no por ningún motivo "literario". No puedo decir que algo se comió al nene alegre, porque la verdad es que la cosa es un poco más complicada y mucho más vieja. Es algo en paralelo, no se cómo explicarlo. No quiero explicarlo, no hace falta, no es la idea de esto. No se doctor si busco a un culpable que no sea yo, o si busco una razón que no conozca o si trato de entender por qué el presente está como está. A veces siento a los más cercanos tan lejos. A veces siento que no me conocen, que a pesar de todo lo que me esforcé para que lo hicieran siguen ciegos y pienso: ¿no será que ese esfuerzo fue una ilusión? Pudo ser todo un invento, es posible que yo los haya guiado a desencontrarse conmigo. Creo que lo saben y se lo callan, que ven que algo no está en su lugar, que algo falta en el personaje para ser persona, pero tampoco saben qué, no es su culpa. Hay en especial una mirada que de vez en cuando me viene y no puedo sacármela de la cabeza. Me aterra, me aterra porque me desconcierta, no capto nada de esa mirada, no la entiendo ni un poco, no se si es buena, si es mala, si es indiferente. Creo que algo ve, creo que es importante. No necesito ni cerrar los ojos para verla como si la tuviera apuntándome ahora mismo.

Pero puede ser que no. Puede ser que todo esto sea la mentira, y que todo lo demás sea la pura verdad. Corriéndome un segundo, apostaría a una combinación de ambas. Seguro le estoy pifiando a una parte de esto, pero seguro que algo hay. Hay sangre en esas venas también, doy fe de eso. Sigan felices!

martes, 23 de febrero de 2010

Un saludo casual

Hoy es martes 23 de febrero de 2010, feliz año nuevo. Pero hoy no vamos a fijarnos en hoy, sino que vamos a pensar, todos juntos, sin agarrarnos las manos entre nosotros ni nada de eso... los invito a pensar un poco en ayer, en la semana pasada, en la última vez, en aquel año, aquel día. Por ponerme de centro, que me gusta mucho, pensemos en esa situación en la que nos conocimos. Esta bien si no se acuerdan, no hace falta recordar cada detalle, no hace falta una fecha exacta ni un diálogo, algo aproximado; el año, el lugar, lo que hacían ahí, lo que yo hacía...

Hasta recién estábamos recordando un momento muy lindo de sus vidas. Ahora me gustaría ir un poco más allá. Quiero que piensen cómo llegaron a esa situación, es decir, quiero que piensen qué cosas pasaron para que tanto ustedes como yo estuviéramos en ese lugar, en ese momento, y no solamente eso, sino también para que se diera una continuidad que llevara a algún tipo de relación. ¿Qué decisiones se tomaron? ¿Quién las tomó? ¿De qué manera las cosas pudieron ser distintas? ¿Se necesitaba tanto para que nada pasara?

Algunos culparán a un colectivo que no paró, a una gripe, un forro pinchado, a los militares, la segunda guerra, a los nazis, al archiduque, la Revolución Francesa, Américo Vespucio, Jesús, etc. Pero entonces, ¿hay un culpable? El detonante que encontramos depende de qué tan lejos estemos dispuestos a mirar, o desde otro punto de vista, de qué tan rápido nos aburre pensar en estas cosas. Así que yendo hacia atrás, nos conocimos por casualidad.

Lo que propongo ahora, por más triste que sea, es que nos olvidemos un momento de mí. De la misma manera que nos podemos plantear esto para la situación en que nos conocimos, podemos planteárnoslo para cualquier momento de nuestras vidas, para cualquier cosa que nos haya pasado. Pero entonces, ¿todo en nuestras vidas es casualidad? Y el control que tenemos sobre las cosas que hacemos, las decisiones que tomamos, ¿es todo una ilusión? Entonces, ¿para qué...?

Y sin embargo, las casualidades no existen. ¡Sigan felices!

lunes, 28 de diciembre de 2009

Lo que se gana cuando se pierde

Otro año que no se quiere ir, pero no vamos a hablar de eso... bueno, un poquito sí. Creo que este año de mierda ha sido magnífico. ¿Por qué digo eso? Hasta hace cinco minutos me parecía un año de mierda, pero de pronto mi cabeza quemada se iluminó: no lo fue. Por el contrario, fue uno de los mejores años que tuve. ¿Por qué? Bueno, eso no está del todo claro, pero puedo decir algunas cosas que podrían ser la razón, aunque no lo sean.

Este año descubrí un nuevo mundo sin uniforme, al menos sin uniforme blanco - que dicho sea de paso tiene muy poca onda y está re trillado - en el cual la gente tiene preocupaciones muy irreales. En este mundo a casi nadie le preocupa que no le falte nada a sus hijos, porque casi nadie los tiene; a casi nadie le importa lo que dice su recibo de sueldo, porque casi nadie tiene recibo ni sueldo, y podría seguir, pero creo que se entiende la idea. En este año sabático encontré que un mismo lugar físico desde dos enfoques muy distantes representa dos lugares completamente distintos. Un lugar de paso se convierte en una suerte de mala casa, un café pasa a ser un ritual. El día no empieza a las 5 ni a las 6 ni a la hora que te levantes: empieza dos o tres horas después que abrís los ojos.

Este año descubrí algunas cosas más. Me sorprendí, me interesé, se despertó un poco mi curiosidad, por así decirlo. Pero esa es una cuestión abierta para el 2010, el 2011 o el que sea. En mi cabeza se plantean situaciones, se plantean conflictos; como siempre, se plantean cosas que no hace falta plantear. Innecesariamente hago análisis de fantasías, construyo mundos y los derrumbo. También es un poco peligroso, porque hace que me aburra de realidad antes que sea realidad, sacándole toda oportunidad. En fin, hubo un par de cosas hasta hace quince minutos malas, que vistas detenidamente fueron las mejores del año... lo que se gana cuando se pierde. Hubo cosas que ya etiqueté como buenas contra todo pronóstico, y no se hasta qué punto lo fueron: lo que se pierde cuando se pierde. Por otro lado, puedo decir que hubo cosas, lo cual ya es algo.

Este año todavía no se fue, y no se va air hasta los primeros días del que viene. La parte buena sí, ya se fue, pero se fue para volver... quizás. ¿Qué me depara el próximo? Ni puta idea. ¡Feliz año! Y aún más, sigan felices.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La claque descalza no aplaude y la audiencia a 60 va a mil

Tantas realidades en tan poco espacio. Él representa una escena clásica de capricho, tirándose al suelo, frenando, escapando unos pasos y de vuelta a empezar, tiene 3 o 4. Ellos son dos de los tantos espectadores indiferentes. Tienen 4 o 5, 5 o 6, en primera fila y ni vieron correrse el telón. Descalzos y de sus brazos tirando unos hilos, de una cuadra, o cuadra y media, manipulados por titiriteros con caretas, ajenos a sus muñecos. Los muñecos más expresivos, con caras de resignación, sosteniendo como columnas el peso de esa realidad mal estructurada.

Hay otro mirando desde la platea, a 60 por hora. Usa binoculares y tiene la espalda rota. Conoce el peso de otra realidad, y no vale la pena intentar comparar. Distintas realidades compartiendo un mismo espacio es un espectáculo que resulta raro al ver, pero daría igual que fuera otro espacio, la interacción entre ellas, para lo que importa, no pasa de ahí. Hablen los que saben del gran plano de las cosas, no es lo que me interesa ahora.

A nadie le gusta cargar un peso en la espalda, a nadie le gusta vivir una realidad que no le satisface. Pocos ven la belleza de la suya, pocos entienden lo que importa, porque no saben lo que vale. De cualquier modo no pueden compararse entre ellos, no pueden compararse desgracias, malos pasares ni logros. No pueden compararse hechos de distintos mundos sin caer en la opinión, en la filosofía del espectador. ¿Esto es mejor? ¿Esto es peor? ¿Esto importa?

La audiencia tras la ventanilla dedica unos segundos a mirar, unos minutos a pensar y se olvida por un rato. Da su atención entre una realidad y un sueño, en medio de la batalla por distinguir con cuál quedarse, como si eso tuviera algún sentido... y falta paz, la prueba de las 36 horas ya más que doblada. Una habitación vacía, un gusto amargo, una charla para decirle a quien no entiende y escucharse a uno mismo. Escucharse con una ilusión, que como siempre no se cumple. Una ilusión simplemente triste. Ninguna de las cinco palabras regentes resuena. Sin embargo, hay otro espectáculo. ¡Sigan felices!

jueves, 29 de octubre de 2009

Crónica de un sueño desperdiciado

Él era medio hippie en el alma y recio en el corazón, corte desprolijo y era un cagón. Ella una princesa sin padre, sin tierra y sin postor, no había azul ni celeste, un gris a oscuro de vez en cuando. No les cuento una historia de amor, no hay historia, hay amor. Corrían en ese tiempo los días de la vida, la vida les corría los días, los días los corrían y ellos no se movían. Él no sabía ni dos más dos; ella sabía decir cinco, no hacía falta ni preguntarle.

Vivían en el mismo castillo de cristal. Él se escondía en el sótano y ella miraba por el balcón. Desde afuera las paredes eran ventanas, desde adentro estaban tapiadas. En el centro una frágil torre de papel por la que se deslizaba una cuerda de la que él tiraba constantemente, y el tañido de las campanas ensordecía a todos alrededor, excepto a esos ciegos que no querían escuchar. Pero en el país de los ciegos el tuerto es rey, y en el de los idiotas, el rey, es el rey de los idiotas, tuerto o no. En este país había un solo castillo.

Afuera el invierno se hacía primavera y ya estaban en verano. Adentro el tiempo estaba congelado, no pasaba nada, y el tiempo no existe donde nada pasa. Pero se iban los años y ellos seguían buscando... a veces se movían, a veces esperaban, a veces se quedaban, pero la luz nunca se hace si no hay nada que ilumine, y así como Godot nunca llegaba, nadie alumbra si no es capaz de notar la oscuridad, no hay respuestas donde no hay preguntas.

La falta de comprensión duró una vida y los días dejaron de correr, Romeo y Julieta no se conocieron hasta el lecho postrero, sin veneno y sin Shakespeare. El castillo se derrumbó y los añicos de una maravilla perdida les enseñaron en un instante la vida que no tuvieron. Supieron que es mejor vivir enfrentando un futuro incierto que morir añorando el pasado que nunca fue. Bastó un instante para que sufrieran la tortura de una vida. En un solo instante aprendieron lo que nunca se atrevieron a saber. Pero lo entendieron, ya habían perdido.

¡Sigan felices!

miércoles, 21 de octubre de 2009

La brisa y el vendaval

Aquellos viejos tiempos. Cuando unos golpes nos divertían por semanas, cuando lo malo era tomar ese vaso y esa cuchara, y el dolor de la semana. Cuando nada preocupaba, nada que preocupe ya. Cuando no eras y no brindaba. Y sigue caminando, saliendo de la línea, hacia una abstinencia caótica. Sonó Pink Floyd todo el día, la mayor parte sin volumen.

Cuando la acidez brotó y empezamos a ser yo. Dice que hoy los tiempos van a mil, digo que siempre van a mil, digo que a veces paran y dejan mirar, nada más que mirar. Pero el que sabe se conforma, pero de conformarse hablaban Charly y Nito. Thank you.

Entonces pisamos sobre tierra un poco más firme y realista, tragamos arenas más suaves, sin tormentas, apenas una brisa, que quiere ser ventisca de vez en cuando, con el cuando del vendaval que trae el resto del sur. Aprendí a disfrutar, a alegrarme como nunca. Aprendí a aceptar que no importa nada más, que no importa quién ni cuándo, no es exacto, y acá sin existencia en la parte real aseguramos unicidad en la imaginaria (no es matemática, no le busquen sentido por ese lado que no van a tener suerte).

Tengo mucho que decir, pero siento que acabo de decir gran parte. Es mentira, ya lo se, nadie lo puede entender. Seguramente en unos días ni yo entienda lo que dice. Pero la verdad es la verdad después de todo. Y yo no soy actor, ya hay bastantes para fingir. Sigan felices!

sábado, 10 de octubre de 2009

Life is what happens to you while you're busy making other plans...

Se me pasó un día, ya lo se, es que ayer estuve algo ocupado, pero no me olvidé (ni mi profesor de numérico, que notó la remera). Ayer se cumplieron 69 años del nacimiento de John Lennon y creo que está bueno recordarlo con una idea suya: Love



Es una forma de recordarlo, nada más. Aparece mucho Yoko Ono, sí, obviamente, era la mujer que él amaba y tenía, es natural que aparezca. Supongo que es parte de las cosas que dejó. Sigan felices!

lunes, 14 de septiembre de 2009

Puro love baby!

Lunes 11:30 am. Un colombiano irrumpe en mi vida; él dice que todavía hay amor en mi, que sigo pensando en ella y los buenos momentos que pudieron ser. En un principio lo ignoré, me alejé de él, quise decirle que no la necesitaba, que mi vida sin ella estaba bien. Él solamente miraba a unos metros, miraba mi actuación como quien ve una comedia en el cine, alguien de fácil carcajada aguantándose para no llamar la atención. Creo que mi farsa duró dos minutos, hasta que volví a él y lo invité a venir conmigo. No había mucho que perder con probar.

Lunes 1:30 pm. Junté coraje con la ayuda de mi nuevo compañero y la enfrenté. Desnudé mi alma ante ella y bajo la mirada reconfortante de aquel que me decía que eso que estaba haciendo era lo correcto. Fueron unos minutos de pelea y se hizo el clic en mi mente. Bastó que la tocara, como debí hacer desde un principio. Una caricia y eso fue todo. Estalló el amor a presión, una relación renovada, amor nuevo, o viejo... como si los años no hubieran pasado, como si no hubiera sido tiempo perdido. Yo supe vivir sin ella, y ella se escondió de mi. No nos entendíamos y yo actué de manera cruel y dije esas cosas feas aquel 6 de mayo, pero hoy, les digo a todos ustedes, esto es amor. Y le digo a ella, esto es puro love baby!

Así que, espresso colombiano de por medio, me despido. Sigan felices! Yo tengo mis buenos minutos.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Mentime que me gusta

Primero pensaba escribir esto como post, pero me pareció que no valía la pena. Después empecé a escribirlo como comentario del post anterior, pero empezó a ser demasiado extenso. Así que lo pongo como un post que solamente pretende ser una pregunta al aire, ya que en realidad lo único que me surge es una pregunta: ¿qué tan cobarde hay que ser para convertirse en un mentiroso?

Realmente no entiendo, porque es obvio que los mueve la cobardía, pero no llego a comprender el valor de sus miedos. ¿Le temen a cómo los vean, a pasar vergüenza, a lastimar?¿Necesitan engañar a los demás?¿Necesitan engañarse a ustedes mismos?¿Realmente necesitan mentir para sentirse seguros? Y si el problema anda por alguno de esos lados, ¿no le temen a quedarse solos, convertirse en personas en las que nadie confíe?

Yo soy un tipo bastante tolerante creo, pero realmente odio cuando la gente me miente. Siento que intentan tomarme por idiota o que simplemente les importo un carajo (lo cual a veces no significa nada y a veces si). Me parece que deberían ordenar mejor sus miedos, las mentiras no llevan a un lindo destino. Pero bueno, esto es solamente una opinión que se me cruzó por la cabeza decir por acá en este ratito que no estoy haciendo nada. Lo que digo es que no viene a nada, no es algo personal, es simplemente un pensamiento de esos tantos que tengo y que, a veces, se me ocurre contar. La confianza es muy frágil. Dicho esto, sigan mintiendo felices! No pretendo cambiar el mundo, ni un poquito.

Cassandra 2.1

La conocí hace un tiempo y me enseñó un par de cosas. Podría robarles otra vez, pero es parte de algo más antiguo. ¿De qué sirve saber cuando no te creen?¿De qué sirve saber cuando no hay nada que puedas hacer? Por un trato que no pudo o no quiso cumplir, pasó su vida profesando a oídos sordos, viendo venir desde lejos cada desgracia que tendría que vivir con la impotencia de no poder hacer nada. La chica vio en sueños vivos su fin, pero no había quien la oyera, no había quien la ayudara y no había nada que pudiera hacer. ¿Habrá sentido el peso de la impotencia?¿Habrá sentido el placer de saber que tenía razón?¿Habrá entendido que todo estaba más allá de su alcance, que no era su culpa? Cuando la conocí no me contó esa parte, pero realmente nunca existió.

Limadísimo como nunca, buscando un parche grandote. Un parche es algo bastante particular: se usa para tapar algo, en general algo que falta y no se quiere mostrar que falta, pero a su vez es demasiado evidente que está ahí y todo el mundo sabe para qué está, entonces todo el mundo sabe que debajo de ese parche algo no está bien. Por otro lado, un parche no es nunca una solución definitiva; eventualmente el parche se suelta o todo lo que está a su alrededor se echa a perder y la solución definitiva acaba siendo tirar parche junto con toda la prenda a la basura... a menos que seas un pirata, pero piratas eran los de antes.

Ella no usaba parches, supongo. No tendría sentido, y menos aún siendo que nunca existió. Pero ella sabía, y sabía por saber, era su maldición. Pero, ¿realmente era una maldición? Evidentemente sí, el solo hecho de preguntárselo la convierte en una, pero una muy extraña. Es una maldición que no querés pero que odiarías no tener. Muy loco. Bienvenida otra vez Cassandra, será cuando quiera, y que sigas feliz. Vos también. Sigan felices!

sábado, 29 de agosto de 2009

What is and what should never be

Suena recurrente que este también hable de deseos, pero no tiene que ver con los míos. Es una visión que pone Boccaccio en boca de Pánfilo en el cuento séptimo del segundo día.

Por la desgracia de la gracia que da la naturaleza, ella que tiene lo que tantas anhelan, recibe con una sonrisa a sus nueve amores falsos, que a lo largo de varios años de su vida, uno tras otro la toman para sí deshaciéndose del anterior. La época era otra y los cuentos del segundo día deben tener final feliz, pero las primeras líneas dicen eso que todos sabemos y olvidamos, o a veces no creemos. Excusas de los pobres infelices tal vez, pero seguro que no en este caso.

Tal vez Boccaccio exagera, pero esencialmente lo que dice es que la ambición por obtener aquellas cosas que por orden natural no nos corresponden puede llevarnos con mucha facilidad a la desgracia, como así también, aquello que vemos como un don en alguien, tal vez en carne propia sea solo un castigo. Sin embargo, nadie dice que no podamos buscar tales cosas, la cuestión es: ¿deberíamos? Tampoco nadie nos dice eso. Es la base de ser dueños de nuestro propio destino. Somos libres de intentar hacer lo que se nos de la gana, pero no estamos libres de las consecuencias de hacerlo. What is and what should never be (colgué en medio de esto con Zeppelin). No se trata solamente de decidir si el fin justifica los medios, es algo un poco más suave. Yo diría que todo eso que pasa debido a lo que hacemos y no nos damos cuenta, eso que en el momento no vemos; son esas las consecuencias de las que no estamos libres. Por dar un ejemplo, si lo que hacés involucra tratar a la gente como si no valiera dos mangos (que muchas veces eso pasa), es muy probable que pierdas a muchos, y tal vez te des cuenta de eso recién una vez que están perdidos. Tendría que desarrollar un poco más lo que digo porque puede parecer poco consistente, pero en mi cabeza, que está desarrollado, tiene todo el sentido. Se los dejo pensar a ustedes (o no).

Colgué con muchas cosas mientras escribía esto y ya no estoy seguro a qué iba, así que la corto acá. Somos dueños de nuestro destino, pero no estamos libres de las cosas que no vemos.

jueves, 20 de agosto de 2009

En el Café de las Ciencias...

Estaba yo esperando en el Café de las Ciencias (nombre algo extraño teniendo en cuenta su ubicación). El reloj sobre la puerta de entrada daba la 1, aunque para mí poco importaba el número, era la hora en que el tiempo se estira. Entre tanto escuchaba las charlas de café de aquellos otros que se encontraban encerrados en la misma burbuja que yo: un padre hablando de sus hijos vividores sin borrar la sonrisa de su cara; la madre de un combatiente muerto en Malvinas indignada por la dirección de las nuevas protestas; un hombre mayor, en sus últimos años, tosiendo como si fueran sus últimos minutos. Y en la pared el único guiño a las ciencias del café: una foto blanco y negro del planetario Galileo Galilei iluminando la noche. A la vez, en mi cabeza pensaba y me preguntaba: ¿qué clase de hijo fui yo?¿qué hombre soy?¿alguna vez seré ese viejo que tose sus últimos suspiros? Aunque realmente nada de eso me preocupa demasiado. Mis angustias son otras, pero no importaba ahí. La mesa de la derecha tenía sabor a algún recuerdo alegre.

Ya había terminado con mi café y las agujas apenas se habían movido. Seguí pensando, un poco en el destino, por así decirlo. ¿Algunas personas nacen para vivir de una manera determinada? Si tuviera algún deseo, ese deseo sería que no fuera así. Hoy por hoy aparentemente me dirijo a un destino que no me agrada demasiado. Está en mi poder cambiarlo, por supuesto, es lo que diría cualquiera y es lo que me gusta creer. Sin embargo hallar la manera de lograrlo, personalmente, me resulta muy difícil.

No digo esto en un tono triste, deprimente o trágico. Lo digo con algo de enojo. Me dijeron que si hay algo a lo que estoy atado, ese algo soy yo mismo. La verdad es que eso es cierto y es de lo que hablo hoy; si yo soy la piedra en mi camino, ¿cómo aparto esa piedra para no tropezar? Ni las ciencias, ni el café tienen la respuesta. Lo más seguro es que la respuesta esté en mi interior. Y como siempre, sigo volviendo a mí. Al menos puedo grabarlo para el recuerdo, para no olvidar que hay algo que necesita solución.

Abierto a opiniones

sábado, 15 de agosto de 2009

Jugando a desear

Estoy pensando en muchas cosas. Tengo muchas ideas, algunas son más bien deseos... ¿saben hace cuánto que no pido un deseo? Antes me sumaba a esa costumbre de pedir un deseo en mi cumpleaños o en esa otra fecha que ahora no me acuerdo, pero ya no. Algunos de los últimos cumpleaños ni siquiera soplé una vela (post no apto para mal pensados). A lo que voy es que los deseos son malos, nunca se cumplen. Obviamente no van a cumplirse por si solos, pero en general ni ayudarlos sirve. Me quiero sacar estas cosas de la cabeza, porque interfieren con otras y no hacen ningún bien, pero no puedo. Para algunas necesito un trabajo, para otras más tiempo, para otras volver a nacer y para otras no tengo ni la más mínima idea.

Hay un elefante viniendo hacia mí en una copa triste y Janie's got a gun musicalizando de fondo. Es que después de tantos años todavía no sirvo para esto, me falta lo mismo de siempre. No importa para donde huya, es obvio que eso no soluciona nada, y yo lo se pefectamente. Ya lo se, ya lo se, yo se todo, pero tampoco se puede ser siempre tan egoísta. Es decir, podría, pero seguro que a la larga termina mal... y no tan larga. Trato de enfocarme como hacía antes, pero no funciona. No se si llamarlo miedo; es una barrera, pero creo que está para protegerme de cometer algún error, por eso no se si llamarlo miedo. El tema con esta barrera es que genera una falta de armonía que no consigo compensar. Todavía busco la solución, y lo consulto con la pared y la botella, y a veces me voy de mambo... es que no responden y a veces eso saca de quicio. Igual la esperanza está, pero ya saben cómo es, hablé de ella una vez. Como sea, ustedes sigan felices.

viernes, 14 de agosto de 2009

De nombres y parcas...

Es como un efecto visual, zigzaguea, pero al ser tan larga, de lejos, se ve recta. Aburrida, como una broma pesada de Láquesis. La gente no entiende, pero la puede culpar a ella por su falta de imaginación. La puede culpar porque tiene nombre, como otras tantas cosas. Le ponemos nombre a todo lo que conocemos o queremos conocer, porque si tiene nombre lo podemos manejar. La expresión "esto no tiene nombre" queda reservada para las cosas demasiado buenas o demasiado malas como para ser reales. ¿Qué es esa farsa de seguridad? No causa gracia, es más bien triste.

"Y caminando por el Paraíso conocí a ese duendecito, y en medio de la oscuridad él sólo quería luz; y ardió, y ardió... se ilunminó en las llamas del Infierno y siguió bajando, llegó frío hasta el noveno, donde los que son como él no descansan. Y gritó, pero son todos oídos sordos para las voces tan profundas; ¿quién es?¿quién puede y quién debe ser el Minos de su cuento?"

Lo bueno es bueno, y lo malo es malo, esos son sus nombres. Nombres de blanco y negro, para hacer las cosas más fáciles. Pero algunos prefieren los matices, los grises que complican todo. ¿Dónde está la línea que separa el gris claro del oscuro? No está pintada y no todo está escrito. Algunos le ponen nombres muy explicados, pero no hay una definición. Es de esos nombres de los que se dice tanto que al final nadie entiende qué representan. O lo que es peor, algunos entienden una cosa y otros otra. Y cuando la gente se desentiende, nunca termina bien.

¿Sería mejor que serpentee entre el blanco y el negro? Podría correr de un extremo a otro sin ninguna suavidad, viviendo entre el sí y el no, sin dudas, sin pensar. Podría vivir en su anarquía solitaria y actuar como protagonista de un destino simple. Seguramente vería que los filos de lo simple no se cuentan con una mano y lo que pasa atrapado en ese fluido extraño no se arregla con filosofía, no se cambia a gusto. Le ponemos nombre, le inventamos un autor de mil alias y somos dueños solamente cuando nos conviene; cuando no, nos lavamos las manos con un poco de música y nos olvidamos, si igual ya está escrito. Las estupideces nos sobran.

viernes, 7 de agosto de 2009

Amor fati

Se muy bien lo que esperan. Algunos quieren leer cuentos, historias ficticias, fantasías, algo bien escrito; algunos quieren leer delirios filosóficos, opiniones, pensamientos, razonamientos. Algunos leen y analizan el texto, otros analizan a quien lo escribió. Algunos solamente leen palabras, que a veces suenan bien, pero no les dicen nada. Algunos sencillamente no entienden.

Cuando era chico veía las cosas como un chico (sí, no me maté con la reflexión). Tenía mis ilusiones, mis fantasías, mis esperanzas. No se si pretendía algo del mundo, supongo que no, por suerte los chicos no saben de esas cosas. En algún momento muchas ilusiones se esfumaron; dicen que el tiempo vuela, pero él no tuvo la culpa. Yo cometí errores, todos cometimos errores. Después llegó el tiempo, pasó y yo no lo vi. Nada de eso importa ya, pero lo digo porque estoy aburrido y hablar de historia da una sensación de conocimiento que a todos nos gusta. Creemos que si sabemos lo que pasó podemos darnos una idea de lo que puede pasar. Eso no es mentira ni verdad, es simplemente un puede ser que nos conforma.

Todos cometemos errores, y muchas veces no lo notamos. Visto en retrospectiva suele parecer más claro, y aunque inútil, saberlo está bueno. No es para arrepentirse, eso no tiene sentido. Tampoco para no repetirlo, los errores del pasado nos enseñan mucho menos de lo que creemos. Es simplemente saber. Algunas cosas pasaron y se fueron sin dejar rastro. Otras dejaron atrás una huella, más o menos profunda. A veces miramos y sentimos que todo es posible, que no hay certezas. Y creo que es verdad, las certezas no existen, aunque yo tengo un par.

Algunos creen que soy un niño eterno (hasta habrá quien se lo reafirme al leer lo que escribo), y están muy equivocados. Creo que es que simplemente no tuvieron la oportunidad de ver el cómo y el por qué de las cosas que digo y hago, o tal vez sí tuvieron la oportunidad pero no se esforzaron por entenderlas, o tal vez la tienen y están en proceso, o tal vez algún día. Tal vez ni les importa, lo cual también está bien, a veces.

Hoy quiero un montón de cosas del mundo, y algunas hasta pretendo recibirlas. Algunas hasta creo que me corresponden. También hay otras que ni siquiera se si las quiero, y no pretendo recibirlas, pero la esperanza está, más allá de la conciencia, está. Pero deny everything es una política que a veces funciona bien. Todo esto es por algo, así que está bien, nada es porque sí. Lo difícil es no saber lo que tengo, lo que realmente tengo. Qué se yo, ya veremos a dónde nos lleva esto. Sigan felices!

jueves, 16 de julio de 2009

Quod Natura non dat, Salmantica non praestat

Somos seres humanos, irracionales pero pensantes... a veces, muchas veces creo. Tal vez nuestros pensamientos no siempre parecen muy útiles porque las preguntas que nos hacemos no son las adecuadas. O tal vez las preguntas que nos hacemos son demasiado pretensiosas; después de todo, somos seres humanos.

La historia del hombre en el mundo está grabada en una larga cadena, donde cada eslabón denota un nuevo permiso que la naturaleza nos concedió. Por supuesto, deberíamos definir qué significa que sea larga. Yo creo que la cadena comenzó a ser larga en el eslabón en el cual la naturaleza nos permitió comprender que estábamos vivos, y por lo tanto, que nuestro paso por el mundo significaba para cada individuo una serie de etapas, y para el grupo en conjunto un ciclo. Hubo un eslabón en el cual la naturaleza escribió: "ustedes ya están listos para saber que hay un principio y un final, ambos inevitables; y que también hay un período en el medio, al que de ahora en más llamarán vida, y lo que hagan en esa vida determinará la continuidad del ciclo de su especie".

Una vez que el hombre supo que estaba vivo, comenzó a hacerse preguntas más profundas, cuyas respuestas no le estaban permitidas per se. Natura dijo ustedes pueden saber, no dijo ustedes pueden entender... gran diferencia. Sin embargo, con su nuevo raciocinio el hombre se volvió soberbio, y de esta soberbia empezaron a nacer doctrinas y explicaciones de las más diversas: las ciencias, la filosofía y las metaciencias, las religiones, etc. Así, las preguntas de todos comenzaron a tener respuestas que se desprendían de los axiomas de la disciplina con la cual cada individuo se sentía más cómodo.

Una frase muy famosa en su momento, y que aún hoy se utiliza explica lo que sobrevino: quod Natura non dat, Salmantica non praestat. Las mismas preguntas, formuladas por distintos individuos abocados a distintas disciplinas comenzaron a encontrar distintas respuestas, por supuesto, algunas más ad hoc que otras. En su afán por agregar eslabones a su propia cadena el hombre comenzó a inventar respuestas. Las ciencias exactas y naturales se propusieron explicar el origen, la posición y el fin del hombre en la Tierra, y no tardaron en apuntar al universo; la filosofía quiso dar cuenta de lo que las ciencias estaban haciendo, pero no se conformó y se dispuso a explicar por sí misma la razón de ser del hombre; las artes quisieron desenmascarar una suerte de espíritu dentro de cada individuo, tal vez sin ánimos de explicar, pero sí de mostrar que cada ser era un universo de pequeñas cosas, y muchas de esas pequeñas cosas podían llamarse sentimientos y éstos, más allá de las explicaciones filosóficas, tenían voz propia y podían transmitirse de las maneras menos pensadas; los artistas dijeron sin palabras "no tiene sentido desoír lo que tu propio ser te dice". Por supuesto, también estaba la religión, posiblemente la disciplina más poderosa en lo referido a influencias, que quiso abarcarlo todo desde su punto de vista. El hombre comenzó a saber demasiadas cosas, olvidó sus raíces y se hizo débil. Con la debilidad del hombre aumentó la fortaleza de dios, y por lo tanto el poder de la Iglesia, que eventualmente se materializó con las Inquisiciones, a partir del siglo XII, y con mayor o menor fuerza y cambiando de nombres, hasta el día de hoy.

Retomando, distintos individuos abocados a distintas disciplinas hallaron distintas respuestas a las mismas preguntas. En algunos casos estas diferencias se solucionaron sencillamente con hogueras y, tras la Revolución Francesa, guillotinas. En otros casos la cosa no fue tan simple y hubo que lidiar con la caída y reconstrucción de paradigmas, lo cual, por tedioso que fuera, puede pensarse que a la larga resultó bastante útil.

Algunos nombres que se volvieron bastantes famosos en estos malentendidos fueron los de Giordano Bruno y Galileo Galilei con las ideas locas sobre la teoría heliocéntrica y otras cositas más. Los dos tuvieron su estilo, al menos según se dice; el primero con su frase a los jueces "maiori forsan cum timore sententiam in me fertis quam ego accipiam", algo así como "parece mayor su temor al pronunciar esta sentencia que el mío al recibirla", aunque eso no le ayudó demasiado. El segundo con las mil idas y vueltas, al menos zafó de la hoguera y, para no ser menos, le adjudicaron la frase "eppur si muove" ("y sin embargo se mueve"), aunque dicen que nunca dijo eso. Lo importante es que, aunque muchos de sus argumentos estaban errados, al final estaban en lo cierto.

A otros, como Gottfried Leibniz, la religión le pegó por el lado de la motivación. Éste, cuando no se la estaba midiendo con Newton, que aunque los libros no lo digan seguramente era una buena parte del tiempo y seguramente le ganaba y por eso Newton sacó todo eso de la gravitación para decir "¡vos la tenés más grande pero a mí se me para más!" (el tipo no sabía perder), se dedicaba a justificar las imperfecciones del mundo matemáticamente, para mantener la idea de la perfección de dios y su creación matemática del universo. Obviamente no hubo motivo para matarlo, aunque tampoco fue muy querido en sus últimos años.

Otro que tuvo un final poco agradable fue Antoine Lavoisier, padre de la química, aunque él no se enfrentó a la Iglesia, sino que la guillotina le llegó por la política (para no hacerlo menos célebre se dice que para demostrar que la muerte no era instantánea se esforzó por seguir parpadeando después que le cortaran la cabeza). Pero me estoy desviando del tema al que apunto, aunque aún no se hayan dado cuenta cuál es ese tema (que por esta vez no es insultar al hombre ni a la religión).

La historia del hombre por el hombre resultó ser a lo largo de los años una seguidilla de situaciones desastrosas, avances y retrocesos, disputas, explicaciones y mucha, pero muchísima miseria. Ahora bien, ¿por qué?. ¿Pensar es malo? Yo no creo que pensar sea malo, tal vez la naturaleza no sea tan sabia y en algo se haya equivocado, pero no creo que fuera en algo tan grande. Pensar puede, a veces, hacer mal, pero no creo que sea malo, que dicho sea de paso es también una palabra bastante subjetiva. Yo creo que el problema es que el eslabón que la naturaleza agregó aquella vez a esa cadena resultó ser demasiado fuerte, y el hombre fue demasiado ambicioso al creer que podría agregar los siguientes por si solo. Al intentar entender la naturaleza, el hombre se olvidó de su naturaleza.

Los seres humanos piensan demasiado (no todos, ya lo se), pero lo hacen mal. Buscan motivos sin preguntarse siquiera si los hay; buscan respuestas y muchas veces no conocen las preguntas. El ser humano se olvida que es un ser irracional por naturaleza y, por lo tanto, los actos y los sentimientos no siempre se tienen que corresponder de una manera lógica. Que tal vez no siempre puedan conocer la razón de ser de las cosas y que esto no quiere decir que no exista esa razón ni que deban dejar de buscarla, pero sufrir por no hallarla es sufrir por una ilusión.

Las artes fueron las únicas que nunca se equivocaron, porque nunca quisieron explicar nada, solamente se ocuparon de divulgar, de mostrar el ser propio o la visión de cada artista, de enseñar al resto del mundo y a sí mismo la persona encerrada en ese cuerpo, su esencia, sus sentimientos. Esas cosas que, a veces, no está en nuestra naturaleza explicar. Esas cosas que a veces, para poder estar en paz, hay que aceptar y entonces seguir, simplemente seguir adelante. Conocerse a sí mismo es importante, pero esta esencia que tenemos dentro, y me incluyo ahora aunque no hablo de mí ni para mí, no tiene que ser necesariamente algo estático que va a estar siempre ahí para que lo observemos, analicemos y tomemos nota cada día, buscando en los siguientes una explicación. Creo que si se lo permitimos, con el tiempo y los sucesos que éste trae puede mutar, en algo distinto, parecido, hermoso, horrible... en algo. Y entonces, tal vez, ni siquiera tenga sentido buscar una explicación ahora, cuando el tiempo con sus jugadas puede cambiarnos las cosas. Aceptar, estar en paz y entonces seguir, seguir y ser felices. Sigan felices!


Con esto reabro el blog. Tal vez algunas personas deberían pensar un poco en los últimos párrafos.

Gracias Pehuen, tu detalle de estabilidad me inspiró

miércoles, 15 de julio de 2009

Deidades eran las de antes...

Dios existe, tiene barba bicolor y vive en mi espejo. No se qué paraíso ven en un baño los que escribieron esos delirios, pero bueno, eran otras épocas supongo. De cualquier modo, buen tipo el barbudo, cada vez que me acerco sale y siempre me devuelve el saludo... a la distancia, yo tampoco quiero parecer molesto, ni que piense que le quiero pedir algo... no, no lo necesito. Un saludo a la distancia está bien. Lo que sí me enferma es que se lave los dientes conmigo; ¡se me pone enfrente el tipo! Para mí que se siente solo.

¿Cuántos de ustedes pueden decir tengo una cita con Dios cada mañana? Yo puedo decirlo. En general varias veces al día, pero a la de la mañana no falta nunca. Puntual como ninguno, eso que suelo cambiarle el horario sin avisar... para mí que se queda toda la noche mirando desde un costadito esperando a que yo entre... ¡y sale con cara de indiferente el desgraciado! Se cree que no le saqué la ficha, pobre infeliz. Pero como decía, buena gente igual. Lo que sí, es muy callado... yo a veces trato de darle un poco de charla, porque me da lástima vieron, todos los dias ahí solo esperándome y yo no le digo nada, eso es de mala persona. Por eso le doy parla, pero es un tipo tímido. Y miren que le hablo del clima, a veces un poquito de política, nada serio, nada de buscar discusión, por favor, no... cositas, como para que diga algo, que se sienta un poco más aceptado. Todos necesitamos un poco de charla de vez en cuando. Pero no hay caso, es como que quisiera, amaga que va a decir algo, mueve la boca, pero no emite sonido. Parecería que algo lo frena. Igual voy a seguir tratando, como dije, me da lástima, no me voy a andar enojando con él porque sea tímido.

¿Notaron que usé mayúsculas para escribir Dios? Totalmente a propósito... ahora que probé que existe, tenía que hacerlo... no para todos los pronombres porque ya es una exageración, no creo que se merezca tanto, pero siendo un ente físico que vive en mi espejo, y a falta de mejor nombre, le decimos Dios. Yo le digo Dios. Un mejor nombre... ¿cómo lo puedo llamar sino? Pasa que se me ocurren nombres de mujer solamente, y por lo que dicen sus empleados el tipo es medio homofóbico, así que no lo quiero hacer enojar. Sí, ya se que es una pelotudez, pero bueno, es una persona mayor, tiene esas ideas retrógradas en la cabeza, no se las voy a andar queriendo sacar yo, máxime que no habla. En fin, Dios existe, tiene barba bicolor, vive en mi espejo y el paraíso tiene aires de baño... fetiches divinos supongo. Sigan felices, yo me voy a hablar con Dios.

Igualmente, se me hace que Zeus tenía un poco más de clase.

lunes, 13 de julio de 2009

¡Tanto tiempo!

No se quién es ese tipo, pero me parece que es un hombre muy sabio, vos hacele caso que te va a ir bien. Tantos años que no te veo... ¿qué es de tu vida? La verdad que se te ve muy bien, y viéndote así no te puede estar yendo mal.

¿La mía? Bárbaro, gloriosa como siempre, y con los años se pone mejor, como el buen vino, no como el vinagre ese de aquella vez; ¿te conté de aquella vez? ¡Qué manera de entrarle! Dos en coma terminaron, pero la pasamos bien. Ni siquiera sabíamos a dónde íbamos con el otro borracho, no nos acordábamos la dirección, pero el tachero pasó por la esquina y reconocimos a todos esos trajeados. Volví a ir varias veces a ese lugar, con otra gente. Ahora sería más fácil encontrarlo, tengo un amigo que vive al lado, te debes acordar de él.

La verdad es que es difícil contarte algo nuevo, no me acuerdo cuando fue la última vez que nos vimos... aquella en el colectivo creo, ¿no? Sí, necesitabas una bolsa para poner las manzanas, ¡que colgada! ¿Eso fue hace tres años? ¿Yo? Yo sigo estudiando, ahora con un poco más de ganas, caí en que tengo que hacerlo, después de todo es lo que a mí me gusta. También estuve un par de años en la industria farmacéutica chupaalmas, esclavizadora... espero no volver ahí. No, no, ahora no estoy trabajando. ¿Que cómo hago? Esa, querida, es una muy buena pregunta. Por ahora tiro, probablemente en unos meses tenga que volver a laburar, pero voy a intentar encontrar algo más a mi gusto. Sí, ya se que a veces esas cosas no salen, pero bueno, al menos trataré. Sino, muy de última, siempre queda un pedacito de alma para que te chupen.

Hoy fui al cine, hacía mucho que no iba. No, no fue la gran película, una policial por así decirlo... ¿cómo se llamaba? Código de familia acá, ya te averiguo el título original... Pride and glory, sí. Es lo que dije hace un rato, igualmente fui en busca del ambiente, no de la película. Estaba estudiando y me pintó ir. Además, con esto de la gripe no va mucha gente. Había dos parejas aparte de mí: una eran gente mayor, cerca de sus setentas calculo yo. Los otro parecían ser un matrimonio treintañero de esos que están en el límite de perder la pasión que solían tener... muy molestos con el pochoclo, pero bueno, son pequeños detalles que se soportan sin problema. El cine es una maravilla, siempre me alegra. No importa si ya estaba alegre, me alegra más. Me hubiera gustado estudiar algo de eso, pero bueno, las artes no se me dan, lo mío es entender la naturaleza, creo que para eso nací, para buscar, para mirar, para cuestionar, para entender.

En general todo bien, o sea, siempre hay altibajos, pero cuando se los mira desde otra perspectiva uno se da cuenta de cosas, ¿no? A veces no te das cuenta del efecto que tienen algunas actitudes, y cuando te das cuenta empezás a hilar una cantidad de otras cosas que antes nada que ver y te terminás persiguiendo mal, y es como esas bolas de nieve de los dibujos. Pero poniendo un freno y mirando desde otro ángulo, decís: ¡qué boludo! Y sí, no es borrón y cuenta nueva, porque no es tan sencillo, pero con buena voluntad y si todo el involucrado quiere que las cosas salgan bien, va a salir todo bien. Hay que preocuparse menos, pensar menos y dedicarse más a vivir en paz, con uno y con los demás.

Bueno, creo que te puse más o menos al día, al menos para no ser nadie para mí. Creo que nunca te hablé tanto muchacha. En fin, espero que estés bien y feliz. ¡Un beso! Y en serio, hacele caso al tipo ese que levantando las gomas podés levantar el mundo. Seguro te va a ir bien.

La pantalla grande

El cine, ese lugar maravilloso... una sala casi vacía donde todo es lindo. No importa si lo que pasan en la pantalla es basura; no es la película lo que voy a buscar (si es buena mejor), sino el ambiente, el momento. Por un par de horas lo único que tenés que hacer es sentarte y disfrutar, no necesitás pensar, no tenés que pensar, y no te das cuenta que el tiempo pasa. Estás sentado prácticamente solo en una sala oscura, cómoda, viendo una historia pasar en una pantalla enorme.

Cuando estoy en una sala de cine me olvido que hay un mundo afuera, me olvido de todo. Me olvido que allá afuera me tengo que cuidar, que hay gente mirando. Ahí dentro no tengo que estar pendiente de nada, no me persigo, no hago mal a nadie y no me hago mal a mí. Solo presto atención a esa pantalla, no tengo preocupaciones, simplemente soy feliz. Hacía mucho que no iba al cine.

Aunque esto por ahora esté bloqueado y no lo puedan leer, sigan felices!

domingo, 12 de julio de 2009

El cielo es el límite

Son las 11 y otra vez graniza en Buenos Aires. Son enormes piedras cayendo alrededor... parece que el cielo se desmorona, pero no es así. El cielo sigue fijo y sigue siendo el límite. El límite infinito de todas las cosas que no somos capaces de hacer, el límite que nunca podemos alcanzar, ese que nos permite ir siempre más allá. Ese límite que avanza con nosotros...

El cielo es el límite. Esa frase para momentos de alegría, de superación. Esa frase de "nada me puede parar"... y es así, totalmente. Creo que esa frase aplica siempre, creo que de verdad no hay un límite para las cosas, y en especial, creo que no hay un límite para la idiotez. Una persona puede joder las cosas de las maneras más increíbles. Yo no se si es una habilidad especial que se tiene de nacimiento o si uno la elabora con los años, pero a veces es impresionante. Hay gente que con cada cosa que hace, sin importar para qué sea, la caga... y la caga más y más. ¡Por dios! Átenle las manos, cósanle la boca, córtenle los dedos... ¡alguien haga algo! A veces no se entiende.

Es increíble... sigan felices!

martes, 7 de julio de 2009

El principio del cuento...

No lo veo empezar, pero así termina el cuento. Llegado a un gris verdoso, nadie sabe el por qué... será que a veces no hay un por qué. Eran dos, ahora es uno, mañana cierra, ¿para qué va a abrir si está vacío? Se le ve triste, pero ya no entiende qué es eso, ya está más allá. ¿Cómo empieza ese cuento?

Millones de comienzos distintos, uno más estúpido que el otro. Al que lo ve de afuera le da lástima. El que lo ve de afuera no se da cuenta que él puede estar comenzando a escribir el suyo. Tal vez no hoy, no ahora, tal vez mañana. No es una cuestión de tiempo, pero cuando debe ser, es una cuestión de tiempo. El que lo ve desde afuera no sabe si debe ser; él piensa que no, él vive y es feliz, ¿cómo podría terminar así? Está tan gris, está tan solo... eso le pasa a los que echaron a perder su vida, no a mí.

Pidió un poco de suerte, desesperado. Pidió que la cosas fueran, al menos por una vez, fáciles. ¿Qué tan malo puede ser eso? Solamente necesitaba un poco de paz. Pidió su suerte y la consiguió. Del cielo cayó un regalo maravilloso, de pronto comenzó a llover felicidad... ¿qué más fácil que eso? Tan fácil como ahogarse en ese diluvio. Pero entonces: ¿cómo empieza este cuento?

Nada más difícil que ver el comienzo de algo que no tiene sentido. La razón acá no juega ningún papel; este cuento empieza cuando la razón nos da la espalda. ¿Y cuándo la razón nos da la espalda? Se ve una pregunta llevar a la otra, definitivamente hacen falta respuestas. La razón nos da la espalda cuando nosotros le damos la espada a ella. Eso es una respuesta que no aporta nada. La razón mira para otro lado cuando soñamos despiertos, cuando deseamos, cuando nos ilusionamos, cuando admiramos, cuando buscamos, cuando peleamos y finalmente cuando fracasamos. Y cuando fracasamos y la razón nos da la espalda, y cuando nosotros le damos la espalda a ella, todo el mundo nos da la espalda. ¿Es esto último verdad? Al menos en principio, a veces sí, a veces no. Hay todo un proceso en el medio, después que el cuento empieza no tiene más opción que desarrollarse. El cuento tiene vida propia, a la vez que nuestra propia vida se convierte en un cuento. Cada obstáculo da varias salidas, y la única forma de elegir resulta ser, a la larga y aunque no lo notemos, cruzar sin mirar una puerta cerrada, tras la cual no hay vuelta atrás. Vamos con el cuento, que hablará de nosotros (pueden no leer la historia, es larga y vacía, solamente busca remarcar un par de puntos).

Corre un año no muy lejano, uno como cualquier otro para nosotros. Llevamos una vida normal, con los altibajos que sufre cualquiera, ya que por supuesto, cualquiera podría ser nosotros. La vida no nos sonríe, pero tampoco nos apalea. Somos jóvenes, trabajamos, estudiamos, nos divertimos, la gente nos quiere, a algunos los queremos. Está claro, somos gente normal.

Hoy es un sábado como cualquier otro, dentro de un rato tenemos una fiesta, lo cual no nos preocupa demasiado. No es nada extraordinario, solamente otra reunión de amigos para pasar el rato. Pero no hay razón para demorarse, ni nada mejor que hacer, así que nos damos un baño tranquilos, y salimos, a pasar el rato.

Noche de sábado como cualquiera, están casi todos los que importan. Siempre falta alguien, pero eso es común, algo habrá tenido que hacer, no nos preocupa. Comemos algo, tomamos algo, hablamos algo, y seguimos con este ciclo. Eventualmente dejamos de comer, por supesto, pero seguimos tomando, es una fiesta después de todo. La pasamos bien, sabemos que es todo una mentira, pero eso no nos quita el sueño. Somos gente normal, siempre es así.

Ya está bien entrada la madrugada y la gente empieza a aburrirse. Es, por supuesto, un buen momento para fumar algo, o al menos eso piensan algunos... no daña a nadie. Seguimos tomando, fumando, todo se reanima, las risas reaparecen y el sueño empieza a hacerse presente, así que simplemente nos vamos a dormir. Algunos se van, otros se quedan, de cualquier modo la noche terminó.

El ciclo de la semana se repite, nuestra vida se torna algo monótona, muchas noches aburridas, le pasa a todo el mundo. Y como todo el mundo buscamos algo que hacer en esas noches aburridas. Simplemente matamos el tiempo, no tiene nada de malo tampoco.

Como ya dijimos, nuestra vida tiene altibajos. Hoy nos topamos con uno de esos bajos. Normalmente no es un problema, son cosas que pasan, nada del otro mundo, un mal rato en una noche aburrida, ¿qué problema hay? Sin que lo notemos, empezamos a escribir nuestro cuento. Pensamos que no pasaba nada, que era cosa del momento; resulta ser que pensamos, ese fue nuestro error. En una noche aburrida tuvimos un mal rato y pensamos. Cruzamos esa puerta y la vimos cerrarse detrás nuestro, sin darle importancia.

Esta mañana amanecimos en un nuevo mundo. Estamos irritables, la gente nos molesta en el trabajo. Nuestro compañero está sentado ahí sin hacer nada. Le pasamos un par de avisos y él no hace nada. Está bien, problema suyo, se perjudica solo. Decidimos ignorarlo, aunque nos molesta el simple hecho de mirarlo. El día sigue como cualquier otro, pero hay un dejo de incomodidad en el aire. Llegada la tarde lo confirmamos: le pasamos un tercer llamado, el se enoja, nos peleamos. En ese momento entra nuestro jefe, que tampoco había tenido una buena noche. Todo el mundo está enojado y nosotros más, no vamos a aguantar esto. Los mandamos a la mismísima mierda a los dos y nos vamos. ¿Quién necesita ese estúpido trabajo de esclavos? Así estamos mejor.

Llegada la noche festejamos con un buen tequila, ¡comienza de una nueva vida! Después del sexto shot caemos dormidos. No tiene importancia, igualmente nada hay que hacer al día siguiente... el día siguiente que comienza con el sol de las 12 pegándonos en la cara. Estamos con la ropa de ayer y una resaca espantosa. Naturalmente, no tenemos ganas de hacer nada. Otro día que se queda en el olvido... y de igual forma pasan los siguientes. Cuando nos damos cuenta dejamos también de estudiar y ya no vemos tanto a la gente. ¡Hay que arreglar esto! Otra fiesta...

Ya en la fiesta todo parece ir como siempre, hablamos, tomamos, fumamos... tal vez esta vez hablamos de más. Pero más vale decir lo que pensamos, ¿no? Igual todo está bien. Seguimos disfrutando de la noche, todo parece ir bien, y de la misma manera la terminamos. Otra que pasa, algo distinta, pero no parece ser tan terrible. Y así seguimos nuestra vida.

Los días siguieron pasando y las palabras quedaron rebotando. Las noches se volvieron más aburridas, lo cual era esperable, ya que no hacemos nada de nuestras vidas. Así es que se nos da por pasar las noches fumando, tomando, delirando. De cualquier modo, no hay nada mejor que hacer. A este punto el cuento ya está bien entrado en páginas, aunque todavía no notamos que lo estamos escribiendo.

Pasaron semanas, y seguimos igual. Empezamos a notar que las cosas no están bien, que ya no estamos como antes. Pensamos nuevamente, y nuevamente es un terrible error. No podemos seguir así, y viendo que casi nada nos ata a este lugar decidimos hacer un viaje. El sur parece lindo, y allá vamos.

Noche de pub en Ushuaia... estamos completamente borrachos y fumados, rodeados de personajes que hablan en algo que simplemente suena inentendible. Bien podría ser castellano, que igual no entendemos nada. Alguien nos da unas pastillas y algo para aspirar... no lo conocemos, pero tiene cara simpática. En este punto cualquier cosa es buena. Alguien dice algo de un barco en el puerto, hablan de ballenas o algo así. Seguimos sin entender, pero parece una buena idea.

Deben haber pasado un par de días... el tiempo fluye, pero no entendemos bien cómo lo hace. Revisamos nuestros bolsillos... milagrosamente todavía tenemos el teléfono, casi sin batería y sin señal, por supuesto. De cualquier modo no hay ningún mensaje, ninguna llamada. Lleva un par de semanas siendo igual de útil. Subimos unas escaleras, abrimos la puerta y vemos que lo del barco no era mentira: estamos en medio del mar. Primero nos desesperamos un poco, pero pensándolo bien, nos fuimos de viaje porque no había razón para quedarse, ¿qué tiene de malo extenderlo un poco más? El idioma de esta gente definitivamente no era castellano, no les entendemos un carajo. Pero siguen pareciendo buena gente, nos dan trabajo que hacer: limpiar. No es tan malo, siempre quisimos algo sencillo.

Después de unas semanas finalmente llegamos a puerto. Hace frío, mucho frío. Tratamos de preguntar dónde estamos. Parece que este tipo algo nos entiende, seguramente lo ve en nuestra cara; Klaipeda dice él. Hubiera sido igual que no nos respondiera, ¿qué mierda es Klaipeda? Según parece, nuestro nuevo hogar. En este momento nos damos cuenta que cruzamos demasiadas puertas sin saber lo que había al otro lado. En este punto estamos solos, ya todos nos dieron la espalda. ¿La razón? A la razón le dimos la espalda hace rato.

Llevamos una semana en un lugar completamente desconocido, no tenemos idea lo que dice la gente. Es un lindo parque, muchas personas paran acá con nosotros. Nos hicimos algunos amigos nuevos, que nos enseñaron cómo vivir ahí. También conocimos algunas cosas más fuertes que nos alegran las noches aburridas y, últimamente, también los días. Este lugar puede convertirse en una maravilla, pero hace un par de días que no tenemos nada, y nos sentimos bastante enfermos. De esta noche no pasa, decimos con nuestros amigos. Y no pasó.

Nos despertamos en una playa de Klaipeda, ya pasado el mediodía. Naturalmente, no tenemos la más pálida idea de por qué estamos ahí. Escuchamos un momento el sonido del mar, las olas golpean en la rompiente. La playa está completamente desierta, salvo por nosotros. La noche debió ser bastante larga, no tenemos claro nuestro último recuerdo... aunque no nos damos cuenta, no tenemos claro ningún pensamiento. Parece bastante oportuno levantarse y andar, así que simplemente emprendemos viaje por la ruta, caminando tranquilos. Nos sentimos en paz.

No vamos a hablar de horas, el tiempo simplemente fluye, no tenemos noción de cómo lo hace. En la caminata empezamos a recordar un par de cosas sobre la noche anterior... parece que no todo salió tan bien. Conseguimos algo, tomamos algo, pero no recordamos el frío de la mañana en la playa. Algo está faltando, hay un cuadro perdido. Decidimos volver al mar, tal vez allá esté más claro. Volvemos sobre nuestros pasos.

Finalmente llegamos al lugar donde no despertamos. Se ve demasiado gris.

Esta fue la historia. Entonces, ¿cómo empieza el cuento? El cuento empieza sin que lo notemos, sin que nadie lo note, con pequeños detalles. Empieza con una suma de pequeñas cosas, pero nadie ve que está comenzando hasta que ya es demasiado tarde. Esta fue sólo una historia, el cuento lo escribe cada uno.

Una aclaración final: esta historia no necesariamente habla de mí ni incluye mi cuento. Puede ser cualquiera. Sigan felices!